• Lluvia de despedida

    ¿Que si me gusta la lluvia, dices? Me llena de alegría. Es lo único que me hace levantar de mi tumba para escribirte alguna carta o, qué sé yo, alguna poesía. Pero cómo llovía cuando te ibas, que ironía. Siempre presente la lluvia en los momentos de despedidas. Y ahora cuando cae sólo me recuerda a ese día. ¿Será que se entristece el cielo al ver el fin de algo que fue tan bueno? Calamidad. Dolor. Una pesadilla. Pero a decir verdad, las vueltas de la vida traen un poco de sinceridad porque, al dar la espalda, te das cuenta de lo que sí valió la pena al final.